martes, 13 de febrero de 2024

Ceremonia vudú de Pascua


Los loas invocados (puede ser uno solo) llegan al “peristilo” (recinto ritual) o al

“hounfort” (templo), y una manifestación de la presencia del loa es la posesión, al

“montar” (poseer) un “caballo” (palabra creole “chwal” – fr. cheval “caballo” - un

devoto participante en el ritual), se dice que este está “montado”, esto puede ser

bastante violento ya que el participante puede revolcarse o convulsionarse antes de

caer al suelo, aunque algunos loas, como Azïan, montan sus “caballos” de forma

silenciosa. En la posesión el devoto sirve como canal de manifestación del loa, a través

de esto, algunos loas muestran un comportamiento muy distintivo, p. ej. frases y

acciones específicas, por las cuales puede ser reconocido. Tan pronto como se

reconozca a un loa determinado, se le entregarán los símbolos correspondientes, p. ej.

a Èrzulie Fréda se le dará una copa de champagne rosado, se la rociará con sus

perfumes, se le entregarán finos regalos y alimentos o, incluso, se le pondrán sus joyas;

Legba recibirá su bastón, su sombrero de paja y su pipa; el Barón Samedi, quien a

menudo cae al suelo, es vestido por los participantes quienes lo preparan como en una

funeraria, incluso taponando su nariz con algodón. Una vez que el loa ha llegado, ha

sido alimentado y servido y, con frecuencia, dado la ayuda y el consejo solicitados por

sus fieles, abandonan el recinto, pero ciertos loas, como los Guédé, son conocidos por

ser obstinados y reclaman, antes de irse, un cigarrillo o una bebida, en este caso el

houngan o la mambo, tienen la responsabilidad de mantener controlados a estos loas

pero cuidando de que estén bien atendidos.

Libro Hechizeria del caos

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