El deseo de lograr una cosa específica (SIGILOS), automáticamente genera el efecto opuesto, particularmente el fallo, conforme a la ley de acción y reacción. El hecho de que somos realmente inconscientes de este contraefecto no cambia la cuestión. Nuestra psique ha aprendido a disimularlo ingeniosamente de muchas formas: dudas, miedo, preocupaciones morales o religiosas, incertidumbre y sí, incluso el viejo y simple miedo al éxito en sí mismo, lo cual es raramente admitido. Estas son las manifestaciones de esta anti-energía. Esto sin duda alguna también se aplica al nivel mágico, hasta que hayamos aprendido a hacer la distinción entre el deseo y la voluntad. Pero esto no es siempre tan fácil como suena, así que comenzaremos a usar el más directo método de encauzar nuestros deseos hacia su destino a través de la tecnología mágica. La gente que no es bastante fuerte para encarar a su enemigo abiertamente en batalla, necesita usar trucos y camuflaje. Consecuentemente, disimularemos nuestros deseos y declaraciones de intento, permitiéndoles así marchar despejando la guardia de palacio -nuestro censor-, directamente a la armería de nuestra alma interior. La mejor forma de hacer esto es darles un inocente camuflaje que oculte sus verdaderas intenciones, tal como es el uso de imágenes abstractas y glifos (símbolos) que llamamos sigilos
miércoles, 21 de febrero de 2024
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