Las creencias religiosas originarias que dieron lugar al vudú caribeño, proceden de
África Occidental Subsahariana, especialmente de Ghana, Benín, Nigeria y Togo. En
esta región coexistían numerosos pueblos como los Fon, los Ewe, los Ibo, los Yoruba o
los Ashanti, los cuales se hallaban, en gran parte, emparentados por lazos lingüísticos a
través de la familia de lenguas Volta-Níger que incluye las lenguas Ewe, Fon, Aja, Gen,
Phla-Pherá entre otras. Estas culturas desarrollaron creencias religiosas parecidas, estas creencias, trasladadas
por medio del comercio de esclavos desde África hasta el Nuevo Mundo a comienzos
del siglo XVI, dieron origen, por un proceso de sincretización (fusión/combinación de
diferentes creencias) a la gran parte de las religiones sincréticas afro-caribeñas
conocidas hoy en día, y entre ellas destaca de manera protagonista el vudú, una
religión politeísta que consta de numerosos espíritus y deidades inmortales (Nota 1).
Entre estos pueblos africanos destaca por su importancia para el vudú, el pueblo Fon
(Benín, Nigeria y Togo), su elaborada teología incluye cuatro elementos superpuestos:
dioses públicos, dioses personales o privados, espíritus ancestrales y magia o hechizos.