El mago, mientras efectúa las operaciones mágicas, va vestido con unas prendas que
constituyen su hábito o vestidura peculiar. Todas ellas tienen un fin concreto, aun cuan-do ante
los ojos de un profano ocurrente pueden aparecer como un disfraz de teatro. Se trata no sólo
de respetar la tradición (Véase el epígrafe titulado: "Capa"), sino también de dar protección y
facilitar la obtención de ciertos estados psicológicos determinados que son motivados por la
influencia de los colores, los símbolos y las formas.
Confección
a) Los trajes son tres: uno blanco, otro rojo y el tercero negro.
b) La tela es de seda natural (satinada).
c) Su confección debe darles una hechura amplia, de corte simple, para permitir que los
movimientos se verifiquen sin dificultad. Las mangas se cierran en las muñecas y un cordón
forma un lazo ajustable alrededor del cuello. La abertura que desciende vertical sobre el pecho
sirve para introducir la cabeza.
d) Cada uno ostenta un "pentagramo"; esto es, la estrella de cinco puntas diseñada tal
como se muestra en la figura núm. 5. Su bordado de realce se aplica del modo siguiente: Sobre
el traje blanco, recamado con hilo amarillo o dorado y en posición normal; sobre el rojo, con hilo
negro y en posición normal también; sobre el negro, con hilo rojo e invertido (con la punta
central dirigida hacia abajo).
Este dibujo va colocado en la parte delantera, precisa-mente en la zona que corresponde al
plexo solar o celíaco de la concavidad del epigastrio.
e) Las dimensiones de los lados de la estrella, es decir: de las líneas que unen cada punta
con la otra, son iguales a la distancia que existe entre los extremos exteriores de los dedos,
pulgar y meñique, cuando tenemos la mano abierta.
Uso
a) El traje blanco se lleva puesto durante los servicios mágicos de purificación,
consagración, videncia, meditación y desdoblamiento (salida del cuerpo astral).
b) El rojo sirve para las operaciones de evocación
c) El negro se usa al verificar las funciones de maleficio (sortilegios y encantamientos,
y de "Gran Evocación"
Nota.—La caperuza que tapa toda la cabeza dejando únicamente dos pequeñas aberturas para
los ojos resulta ridícula para un mago serio con pericia en la experimentación. Cabe emplearla,
quizá, por quienes no deseen ser reconocidos durante el cumplimiento de ciertas ceremonias
mistificadoras de tipo pseudomágico-erótico